La Teoría de la Relatividad y la maternidad

Cuando en 1905 Albert Einstein formuló la teoría de la relatividad especial, demostró que el tiempo y el espacio son relativos, según la velocidad a la que el observador mida el espacio o el tiempo obtendrá un resultado u otro.

La situación que imaginó Einstein para explicar esto fue la siguiente:

Imagina un tren y a dos personas, una de ellas está montada en el tren y la otra lo ve pasar a toda velocidad desde un lado de la vía. Supón que el tren se “mueve” a 200 kilómetros por hora. ¿El tren se mueve? Sí y no al mismo tiempo. Para la persona que va sentada dentro el tren no se mueve, está quieto. Sólo se mueve para la persona que está al borde de la vía.

Luego imagina que la persona que está dentro del tren tira una pelota a 20 km./h. hacia delante. Para la persona que está dentro la pelota se mueve a esa velocidad pero para la persona que está abajo esa pelota se mueve mucho más rápido: a 220 (200+20) kilómetros por hora.

la teoría de la relatividad especial puso limite a la velocidad en que los cuerpos debían moverse: la velocidad de la luz (300.000 km/s). Además dice que ocurre algo interesante al movernos a velocidades cercanas a la velocidad de la luz. El tiempo pasa más lentamente para ti que para las personas que has dejado atrás.

Seguimos imaginando, el tren en lugar de viajar a 200 km/h ahora va a una velocidad muy cercana a la velocidad de la luz, para la persona que está en el interior es como si el tiempo se “detuviera” en relación con la persona que está fuera. En cierto sentido, esto significa que la persona que está en el tren ha estado viajando en el tiempo, porque cuando el tren se parase, la persona que iba dentro sería más joven que la persona que se quedó fuera. Interesante, ¿no?

Y si todavía seguís leyendo os preguntaréis: ¿Pero esto no era un blog de maternidad? Ahora llego a eso…

Tras la “resaca” de las fiestas navideñas y con la reciente maternidad de una amiga, me ha dado por pensar que la vida pasa muy deprisa. Y aunque suene a tópico, las que somos madres notamos ese paso del tiempo de forma mucho más notable. Un día te enteras de que estas embarazada y cuando quieres volver a darte cuenta… ZAS!!!! ya ha pasado un año, ¿pero cómo puede ser? Parece que no te da tiempo a saborear del todo cada momento, o al menos es lo que me sucede a mí.

Así que hace un par de días, me acordé de la teoría de la relatividad y pensé que la maternidad era como subirse y bajarse de ese tren imaginario. Unas veces estás sentada dentro de él pensando que el tiempo no pasa, como en las últimas semanas de embarazo cuando sientes que el reloj se ha detenido y crees que permanecerás con tu tripón para siempre. Y otras veces te encuentras en el andén de la estación viendo como se va a toda velocidad y deseando estar dentro para sentir como el tiempo se detiene una vez más.

No soy una persona de dar muchos consejos; de hecho, el mejor que me han dado a mí es: “no hagas caso a nadie y haz lo que me dicte tu corazón”. Pero en esta ocasión, quiero decir algo desde aquí a mi amiga (y a todas vosotras que vais a ser madres o que ya lo sois): Disfruta de cada instante como si fuera el último, saborea cada momento feliz y grábalo en tu memoria a fuego. Porque una vez descubres que la maternidad acelera el tren de la vida, desearías estar dentro y que el tiempo se detuviera.

P.D. Un beso enorme Inma y que la vida te depare muchos momentos felices.

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