Diario de mi diástasis (IV): Apoyo emocional

Si ya has leído mis anteriores post sobre diástasis, a estas alturas ya sabrás qué es y qué ejercicios son apropiados para intentar cerrarla sin recurrir a cirugía (aunque seamos honestos… con ejercicio se puede mejorar pero no se cerrará del todo). Si éste es el primer post de mi blog que lees sobre éste tema, te invito a que le eches un vistazo a los otros capítulos del “Diario de mi diástasis“.

He tenido la oportunidad de hablar con muchas mujeres con diástasis y una gran mayoría coincide en que han descubierto que la tenían por casualidad, indagando en internet al sospechar que algo no iba bien en su abdomen tras dar a luz; y no porque su matrona u otro médico les hayan hablado de ello durante el embarazo.

La diástasis no es sólamente un problema estético, sino que también afecta a la salud de quien lo padece. Basándome en mi propia experiencia y la de otras mujeres, en general los médicos no le dan demasiada importancia.

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Fuente: https://fit2b.us/how-to-check-for-diastasis-hd/

Cuando noté que la barriga que tenía no era fruto solamente de los kilos de más engordados durante el embarazo, fui al médico y tras una breve exploración, me dijo que tenía diástasis abdominal y una pequeña hernia en el ombligo. En relación a la diástasis me comentó que era demasiado pronto para evaluar y que al menos tenía que esperar seis meses tras el parto para ver si se iba cerrando por sí sola, pero que podía acudir a un fisioterapeuta (para mi tranquilidad). En cuanto a la hernia, me dijo que si no me dolía no hacía falta operar. Al acudir al fisio descubrí que algunas dolencias que sufría estaban relacionadas con la diástasis como el dolor de espalda, los problemas digestivos (flatulencia, estreñimiento, digestiones pesadas).

Comencé con los hipopresivos al mes y medio de dar a luz. “Nunca es tarde para tratar la diástasis, pero cuanto antes se empiece con la rehabilitación, los resultados serán mejores“, esto fue lo que me dijo mi fisio. Mi barriga nunca ha vuelto a ser como era antes de los embarazos, pero al menos ya no sufro los daños colaterales.

Pero como os comentaba, la diástasis también es un problema estético. Siempre he oído a mi madre y a mi suegra (entre otras mujeres) decir “una vez que tienes hijos el cuerpo ya no queda igual” o “cuando tienes hijos se te queda una barriguita que ya no desaparece“, son frases que probablemente también os las hayan dicho a vosotras. Y es que las generaciones anteriores veían como algo normal el cambio del cuerpo de la mujer tras el parto, habías sido madre por eso habías ensanchado, te habías quedado sin cintura y tenías tripa, sin pensar que tras muchas barrigas se escondía un problema tratable.

Las sesiones de hipopresivos eran frente a un las hacíamos prente a un espejo y con la camiseta levantada mostrando la barriga. No podéis imaginaros lo difícil que me resultaba ver día tras día cómo había quedado mi abdomen. El peso que había ganado en el embarazo se había acumulado en forma de grasa justo ahí, el ombligo estaba hernido y además la piel había quedado fláccida y colgando (y eso no lo arreglarían los hipopresivos). Era muy duro porque no me reconocía, tenía un cuerpo que no me gustaba e intentaba ocultar a toda costa. Aunque precisamente obligarme diariamente a ver mi imagen sin fajas ni ropa que escondiera la realidad, fue imprescindible para poco a poco aceptarme y quererme tal como soy.

Recientemente, en una de mis búsquedas de información en la red sobre diástasis, encontré en Facebook un grupo llamado Luchando contra la diástasis y decidí unirme. En él he encontrado muchos testimonios de mujeres… pero sobre todo he encontrado apoyo emocional. Allí puedo hablar de mi problema porque sé que me entienden, no me juzgan y entre todas intentamos ayudarnos.

En el momento en el que estoy escribiendo este post, ya somos 428 miembros en el grupo. Muchas acaban de enterarse de su problema, otras llevamos tiempo luchando contra la diástasis y otras se han operado o se someterán próximamente a una cirugía. Todas coincidimos en que no se da suficiente información durante el embarazo; es más, creo que al igual que en todos los centros de salud se dan clases de preparación al parto, también se deberían dar clases de recuperación postparto en el que se enseñen ejercicios de recuperación del suelo pélvico y la musculatura abdominal.

Si tienes diástasis abdominal o sospechas que puedes tenerla, te invito a que te unas al grupo y compartas tu historia.

 

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2 comentarios en “Diario de mi diástasis (IV): Apoyo emocional

  1. Jopé, yo ando en rehab de suelo pélvico por una contractura revirginizadora jajjaa me río, pero vamos, que la de secuelas que deja una preñez…creo q de esto que cuentas estoy bien, pero no lo voy a decir muy alto, que aparentemente del parto me recuperé rápido y luego, ajá. Muchísimo ánimo, seguro que cada día irás un poco mejor, y eso tienen que motivar un montón! =)

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